
No, no es Klah’Vah’Gue’Rah*, pero seguramente se le acerque. Es Sharn, una de las ciudades más importantes del entorno de campaña de Eberron para DnD. Y si la menciono ahora es porque acabo de terminar de leerme la novela “La ciudad de las torres”, escrita por el propio autor del entorno, Keith Baker.
Para poneros en situación, os cuento que Eberron fue la ambientación ganadora de un concurso de Wizards of the Coast en busca de un nuevo entorno de campaña. Creado por Keith Baker, nos presenta un mundo bastante atípico, al menos en lo que ha sido siempre Dungeons and Dragons. Eberron es un mundo que mezcla la espada y brujería de siempre con tecnomagia, acción pulp y moralidades muy grises. Se han incluido casi todas las posibles ambientaciones, a base de meter diversos paises “temáticos”. Tenemos una zona dominada por druidas que luchan contra seres de más alla de la realidad, llanuras interminables habitadas por dinosaurios y cazadores nomadas, territorios dominados por razas monstruosas, conspiraciones vampiricas, seres psionicos venidos del más allá onírico, elfos adoradores de no-muertos benignos, tribus de drow en una selva llena de ruinas y peligros… y una ciudad de torres que se elevan hacia el cielo donde conviven casi todas las razas inteligentes del mundo. A esto le sumamos razas interesantes como los forjados (constructos vivientes) o los kalashtar (psionicos extraños), y sale una ambientación de lo más curiosa.
La novela de la que os hablaba al principio precisamente centra su acción en Sharn, quizás el entorno urbano más importante de todo Eberron. Sin hacer spoilers, trata sobre un grupo de soldados, veteranos supervivientes del final de la guerra que marca el principio de la ambientación de Eberron, que lleguan a la ciudad de las torres, y de como se ven envueltos en una aventura bastante interesante. Como novela no está nada mal, la historia es entretenida y respeta mucho el estilo de Eberron, cosa fácil ya que el escritor es el propio Keith Baker y al fin y al cabo, es su mundo
. Sin embargo, hay un problema que le baja mucho la puntuación… la terrible y horrible traducción al español.
No voy a decir que podrían haber cogido las traducciones oficiales de Devir para ciertos términos (que es lo que deberían haber hecho), pero estaría bien que el traductor se preocupase un poco por lo que escribe. Vamos a ver…
Puedo aguantar que traduzcas goblin (traducción de devir, y de la gran mayoría de frikis: trasgo) como “duende”. Incluso aguanto que los “Goblinoides” (o trasgoides, en español) sean los “Duendoides”, aunque sea una palabra un tanto… fea. Pero claro, no me vengas con que “Orc” es “Trasgo”, porque ya empiezas a rallar. Han ido a coger al único traductor del universo que vive en una cueva y jamás ha oido el termino Orco, vamos. Y claro, el remate es la traducción del último miembro de los trasgoides… el Bugbear, que en español se llama “Osgo” (mezcla de Oso y Trasgo, que es lo que son, basicamente), lo ha llamado… CHINCHE. COMO QUE CHINCHE? puf… lo que hay que oir…
Y bueno, no son los únicos gambazos. Hay un par de veces que traduce nombres propios de manera diferente (un lugar llamado “Disparate de Jareth”, a veces lo llama asi, y otras “Locura” a secas), o cosas que no traduce porque a saber que razon encontró (habla de los “oozes” grises, que son tipos de “oozes”… en vez de decir los “limos”, o los cienos, o algo… pero traducelo al menos). O frases traducidas como el culo (poner yo no estoy yendo, en vez de “no voy a ir”, al traducir “I’m not going”) por no leer el contexto… deprimente, en serio.
Pero bueno, he logrado acabar el libro pese a esos momentos de frustración, así que en breve me pondré con el siguiente libro de la saga, que salió hace no demasiado. Ya os contaré que tal.
————–
*:la ciudad de los mil minaretes y los marmoles esplendientes XD


